Exposición con gran dificultad técnica a la hora de colocar una serie de obras, que en su mayoría eran conocidas como Los Gordos, sobre altos pedestales o en columpios en la calle y en el tejado del Ayuntamiento, pero que recuerdo con cariño porque los viandantes, que circulaban por El Paseo y la plaza Mayor de Ourense, las miraban asombrados.
Resultó una llamativa muestra artística al aire libre que no dejaba a nadie indiferente. Una forma inusual de acercar el arte al ciudadano quien podía admirarlo en sus paseos diarios participando así de la exposición y engrandeciendo la misma.